jueves, 12 de septiembre de 2013

El Arte Pornográfico, Sensual, Erótico. Parte 3.

Arte Sensual.

Ernesto Bertani
En Argentina, actualmente, encontramos un artista que expresa como pocos la sensualidad del cuerpo; además, con un toque de humor, representa situaciones que en otro momento podrían haber provocado reacciones fuertes entre el público.
Aplicando los principios neobarrocos a los que hace mención Omar Calabrese en su libro La Era Neobarroca, podríamos encontrar en Bertani ejemplos con los cuales identificarlos, como ser la presencia del detalle y no la totalidad del cuerpo.
Este artista examina con ironía la realidad circundante. En sus obras se conjugan el Realismo, el Hiperrealismo y el Surrealismo, creando así figuras entrelazadas en un baile único; figuras que disfrutan de los placeres de la vida. Imágenes pasionales se enfrentan a imágenes ilusorias o sensuales. Toda su obra está concatenada por un hilo conductor donde el hombre, la pareja y el amor se encuentran presentes.
Bertani, con sus imágenes de cuerpos enredados, cubiertos o no por las telas sugerentes, en cuyo caso es ella la que representa el cuerpo, y también la que lo crea; transparencias y títulos de obras que evocan imágenes y situaciones excitantes. Aplicando en algunos casos estilizaciones o creando volúmenes más concretos de lo que realmente son, dándole así una nueva perspectiva a la figura.

Bertani - La frazadita.
En la obra La Frazadita, podemos entrever una pareja entremezclados el uno con el otro. Cuerpos adheridos estrechamente se enriquecen con el género rayado que exalta las formas, lo que da, junto con los pliegues de la tela, sensación de inestabilidad o movimiento, además de crear una textura visual. El tratamiento por valores lleva a la imagen a eliminar cualquier simbolismo cromático. La luz es onírica y el espacio es ilusorio tridimensional sugerido.
La atracción corporal se evidencia en muchas de sus obras, presentando juegos de pasiones.

Bertani - Escapadita.
En la obra Escapadita, la sugerencia del título da una doble interpretación (picaresca y sensual). En la imagen predomina la verticalidad, aunque debido al movimiento de las prendas representadas, no da sensación de estatismo, además la curva que presenta la corbata de asemeja a la curva de la espalda, por lo que pierde rigidez. La luz es homogénea, el color está modelado, hay texturas visuales creadas por el encaje, donde éste forma parte de la piel y está incrustado en la carne. El volumen es provocado por la tela, que crea un disfraz al cuerpo que cubre. Como en muchas de las obras del mismo artista, el cuerpo no se presenta en su totalidad, sino sólo en detalle que remite a la totalidad. La forma escapa, metafóricamente hablando, del soporte que la contiene.
Dos realizaciones únicas de Bertani, a mi modo de ver, son los encajes con que cubre los cuerpos femeninos, dándoles una identidad sensual y provocativa, no llegando nunca más allá (ni pornografía, ni obscenidad). La otra cosa que lo distingue es el uso del casimir para recrear sobre ella trajes de hombre, con las corbatas, objeto fálico en el psicoanálisis y al que utiliza el artista con igual intención, dando siempre un giro al sentido final del conjunto.
Una frase de Nietzsche en Más allá del Bien y del Mal, con respecto al amor sexual, puede llegar a dar un leve esclarecimiento al desarrollo de la sexualidad en occidente, pues el filósofo sostenía que "La inmensa expectación respecto al amor sexual y el pudor inherente a esa expectación, echan a perder todas las ilusiones de las mujeres."
Con Bertani observamos que la mujer participa activamente de los juegos sensuales, no como en otras épocas, en que era simplemente una receptora pasiva.

Ernesto Bertani




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