Volviendo al contenedor de la obra, circular, hace una distinción con las otras obras del mismo autor. Esta es la única obra con bastidor redondo que realizó, aunque en un primer momento fuera pensada para ser realizada rectangularmente, la adaptación enriqueció las figuras, dándoles a las curvas de los cuerpos, un complemento perfecto al momento de observarla. Además, el modo de la composición hace sentir al interpretante como un voyeur, que se inmiscuye en un acto tan particular como es el baño de un grupo de mujeres. No hay que olvidar que a pesar de los avances de la época, el pudor presente en esa sociedad era marcado y no estaba bien visto que damas posaran desnudas ante ningún artista.
Debido a que ninguna mirada de los personajes se cruza con la del sujeto que interpreta la obra, este no puede sentirse incluido en la escena. Sólo hay una odalisca que dirige su mirada hacia fuera del límite de la misma, ¿quizás buscando algo o a alguien que allí no se encuentra presente pero que el artista sabe que debería estar?
Por otro lado, si pensamos en el significado del círculo para la psicología, se puede ver también aquí su relación, puesto que el círculo expresa la totalidad, señala el complemento definitivo. Aún cuando en el momento en que el autor realizaba la obra dichos conocimientos no estuvieran siquiera desarrollados, el ser humano ha utilizado símbolos desde la época en que pintaba sobre las paredes de las cuevas, sin que por ello se pueda negar el valor de lo que expresaban. La totalidad en este sentido, tiene según mi punto de vista una relación directa con el tema elegido del harén y del baño, recurrente en los artistas románticos (aunque el autor no pueda ser considerado ni un clasicista ni un romántico sino una mezcla de ambos, a pesar de haber estudiado con David).
El argumento exótico induce a una erótica desinhibida, donde la voluptuosidad de los cuerpos demuestra todo su potencial erótico pasional. Pero teniendo en cuenta que las mujeres de harén no eran libres y que su mundo estaba marcado por los límites interiores del harén, igual al gineceo griego; teniendo por la totalidad de su mundo el espacio circundante y las personas que con ellas conviven.
Al realizar esta descripción de la obra, se puede llegar a conseguir un nivel adecuado de percepción, otorgándole un anclaje al observador para que realice la significación de la misma según su propia ideología.
Este artista plasmó ciertas "fallas" al momento de realizar una mímesis del cuerpo femenino, error repetido en todas las obras relacionadas con las bañistas. Las incongruencias físicas a las que hago referencia, se observan en la carencia de huesos marcados así como en la anatomía desproporcionada de la bañista que se encuentra ubicada casi en el centro de la imagen y que es sobre la cual recae en un primer momento la mirada, es fácil de descubrir, si tratamos de fragmentarla, que el hombro derecho es demasiado caído; la parte inferior de la espalda demasiado larga, y las caderas planas o inexistentes.
A pesar de todo ello, se desprende una imagen de sensaciones calmas y de una serena belleza, que la calidez de los colores y los contornos limpios y armoniosos colaboran a realzar.
Paolo Fabbri en El Giro Semiótico expresa que en la actualidad, para muchos semiólogos, una de las maneras de concebir la imagen es el modelo poético que había propuesto Jakobson, pues no les importa si las imágenes se pueden descomponer, sino que las puedan tratar como una linealización de la codificación. La imagen así concebida es de alguna manera poética pues "...se comporta igual que la poesía: por un lado linealiza, plantea un orden de sucesiones, pero al mismo tiempo mantiene la simultaneidad, es decir, la presencia contemporánea de elementos distintos.". En cambio, Barthes considera la poética como la "...capacidad simbólica de una forma; esta capacidad no tiene valor más que en la medida en que permite a la forma partir en distintas direcciones y manifestar así, el alcance infinito del símbolo."
Si tenemos en cuenta esta concepción, podemos ver que el exotismo de la obra y el erotismo presente en la misma, pueden ser expresadas en las palabras de Octavio Paz en La Llama Doble. Amor y Erotismo, quien esboza que "...la poesía traza un puente entre el ver y el creer. Por ese puente la imaginación cobra cuerpo y los cuerpos se vuelven imágenes."
Imágenes eróticas que son la esencia de la obra, creada para ser vista pero juzgada por quienes lo hacían. Aún en este período histórico, el artista tuvo que recurrir a una máscara para que no se sancionara su modo de representar las figuras, aplicando el velo de otra cultura, haciendo referencia a la otredad, para poder presentar desnudos femeninos (así como otros recurrieron a la representación de divinidades griegas o romanas).
Hay, según Octavio Paz "...afinidades entre erotismo y poesía: el primero es una metáfora de la sexualidad, la segunda una erotización del lenguaje.". La obra aquí analizada es, a su vez, afín con el erotismo y con la poesía; una imagen erótica y un deseo de expresión de los sentimientos y necesidades.
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| Ingres - Detalle de bañista de El Baño Turco |
El argumento exótico induce a una erótica desinhibida, donde la voluptuosidad de los cuerpos demuestra todo su potencial erótico pasional. Pero teniendo en cuenta que las mujeres de harén no eran libres y que su mundo estaba marcado por los límites interiores del harén, igual al gineceo griego; teniendo por la totalidad de su mundo el espacio circundante y las personas que con ellas conviven.
Al realizar esta descripción de la obra, se puede llegar a conseguir un nivel adecuado de percepción, otorgándole un anclaje al observador para que realice la significación de la misma según su propia ideología.
Este artista plasmó ciertas "fallas" al momento de realizar una mímesis del cuerpo femenino, error repetido en todas las obras relacionadas con las bañistas. Las incongruencias físicas a las que hago referencia, se observan en la carencia de huesos marcados así como en la anatomía desproporcionada de la bañista que se encuentra ubicada casi en el centro de la imagen y que es sobre la cual recae en un primer momento la mirada, es fácil de descubrir, si tratamos de fragmentarla, que el hombro derecho es demasiado caído; la parte inferior de la espalda demasiado larga, y las caderas planas o inexistentes.
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| Ingres - Detalle de El Baño Turco |
Paolo Fabbri en El Giro Semiótico expresa que en la actualidad, para muchos semiólogos, una de las maneras de concebir la imagen es el modelo poético que había propuesto Jakobson, pues no les importa si las imágenes se pueden descomponer, sino que las puedan tratar como una linealización de la codificación. La imagen así concebida es de alguna manera poética pues "...se comporta igual que la poesía: por un lado linealiza, plantea un orden de sucesiones, pero al mismo tiempo mantiene la simultaneidad, es decir, la presencia contemporánea de elementos distintos.". En cambio, Barthes considera la poética como la "...capacidad simbólica de una forma; esta capacidad no tiene valor más que en la medida en que permite a la forma partir en distintas direcciones y manifestar así, el alcance infinito del símbolo."
Si tenemos en cuenta esta concepción, podemos ver que el exotismo de la obra y el erotismo presente en la misma, pueden ser expresadas en las palabras de Octavio Paz en La Llama Doble. Amor y Erotismo, quien esboza que "...la poesía traza un puente entre el ver y el creer. Por ese puente la imaginación cobra cuerpo y los cuerpos se vuelven imágenes."
Imágenes eróticas que son la esencia de la obra, creada para ser vista pero juzgada por quienes lo hacían. Aún en este período histórico, el artista tuvo que recurrir a una máscara para que no se sancionara su modo de representar las figuras, aplicando el velo de otra cultura, haciendo referencia a la otredad, para poder presentar desnudos femeninos (así como otros recurrieron a la representación de divinidades griegas o romanas).
Hay, según Octavio Paz "...afinidades entre erotismo y poesía: el primero es una metáfora de la sexualidad, la segunda una erotización del lenguaje.". La obra aquí analizada es, a su vez, afín con el erotismo y con la poesía; una imagen erótica y un deseo de expresión de los sentimientos y necesidades.





