Que placentero es decir lo que se siente realmente.
Dejar de pensar en qué es lo correcto, lo ideal, lo conveniente... y simplemente expresarse.
Cuando te lastiman con la ignorancia de tu propia existencia, cuando das y das esperando recibir afecto, y lo único que se obtiene son más demandas...
Entregamos parte de nuestra existencia a satisfacer demandas ajenas, que no nos satisfacen, ni enorgullecen, ni engrandecen o simplemente alegran; todo por otros.
Dejamos de ser nosotros para pasar a ser, qué?
Un objeto, una máquina expendedora de servicios?
Cuando ya no hay más para dar y nos flagelamos por un sentimiento estúpido de culpa por no poder cumplir los deseos ajenos, quienes somos en realidad?
Y cuando expresamos nuestras necesidades... Quién nos escucha?
Dar por dar, porque se considera correcto, destruyendo nuestra esencia. Eso no puede estar bien.
Ayer expresé lo que realmente sentía, y hoy soy libre. Del qué dirán... me encargaré en su momento.
AHORA tengo alas, puedo mirarme a la cara y saber que soy YO.
Tengo mis defectos, pero son míos; no debo cargar con culpas ajenas.
Soy feliz? No lo se.
Son felices los demás? No lo se.
Estoy viva? Definitivamente no, sólo existo.
Podré vivir algún día? Salir de la imagen en la que estoy prisionera y simplemente vivir!!!!