jueves, 5 de septiembre de 2013

Una visión del Arte Angentino

Max Bill: La pintura concreta elimina toda representación naturalista; se vale exlusivamente de los fundamentos de la pintura: el color y la forma sobre la superficie. Su esencia es la emancipación completa de todo modelo natural.  
 Las décadas del '40 y '50 (de las segundas vanguardias según Aldo Pellegrini lo establece en su libro Panorama de la pintura argentina contemporánea, 1967), marcaron una etapa en el desarrollo y reconocimiento de los jóvenes artistas argentinos, quienes adoptaron tendencias abstractas a través de distintos movimientos de abstracción geométrica entre los que destacan el Perceptismo, el Movimiento Madí, y la Asociación Arte Concreto-Invención; cada uno de estos movimientos, es el reflejo de la crisis política de la Argentina moderna.
Estos artistas provocaron una ruptura con las "vanguardias históricas", las cuales se hallaban consagradas y eran aceptadas como políticamente correctas.
Estas décadas estuvieron signadas por movimientos y artistas que, en oposición al arte representativo, decidieron manifestar nuevas narraciones, en las cuales no tenían cabida los realismos, caracterizados por su iconicidad.
En la década del '40, surgen en el arte las vanguardias de tipo geométrico racional, con un sentido fuertemente utópico y político.
En esta década se pueden destacar como los hechos políticos más significativos:

  • La exigencia de los inmigrantes de voz propia en la política;
  • el 4 de junio de 1943, el Golpe de Estado militar, que inicia una escalada de gobiernos militares;
  • 1945 el ascenso del peronismo al poder con el apoyo del pueblo;
  • finalización de la Segunda Guerra Mundial.
Paralelamente a los enfrentamientos políticos, surgen enfrentamientos en el pensamiento artístico. El primer encuentro de esta "guerra", se produjo en 1941, cuando un grupo de jóvenes artistas (Maldonado, Hlito, Girola, Brito), se rebelaron contra el jurado del Salón Nacional, quienes consagraban sólo artistas que siguieran su misma línea, por lo que terminaron autoconsagrándose.
El quiebre definitivo, lo produjeron en el año 1944 con la publicación del primer y único número de la revista Arturo, que se autodefinía "...como una revista de artes abstractas y se presentaba a la manera de un grito revolucionario...". Dentro del grupo, se encontraban artistas renombrados como Carmelo Arden Quin, Edgar Bayley, Gyula Kosice y Rhod Rothfuss entre otros, quienes postulaban la decadencia de la representación simbólica, "...ni expresión ni representación ni simbolismo..." proclamaban los creadores. Iniciando así la búsqueda de un arte no figurativo basado en los elementos plásticos puros (sin referentes).
El propósito de este grupo fue  el de establecer  una relación entre la posibilidad creativa y la investigación visual. Crearon nuevas formas poligonales para la pintura, manteniendo el planismo y la falta de perspectiva, prefirieron la composición sagital y evitaron la composición ortogonal. Trabajaron con las formas y el vacío. Se plantearon concretamente salir del espacio y entrar en lo real. En cuanto al color, se movieron dentro de los tonos grises, o por el contrario, algunos lo asumieron abiertamente.
A su vez, cambiaron la utilización que se daba en el arte al término creación por el de invención, cuya significación pasó a asociarse con la "...creación pura, libre de toda relación con la realidad ajena a la misma.", llegando a cuestionar el concepto de representación plástica .
Esta vanguardia tuvo una relación muy conflictiva con el legado de abstracción que recibieron del uruguayo Joaquín Torres García, quien sostenía que lo importante era la estructura de la obra (planimetría, frontalidad y síntesis) y no la figura en sí. La nueva vanguardia se basó tanto en las estructuras de las obras como en los juguetes del artista uruguayo, aunque muchas veces refutaron lo que había sostenido Torres García.
Los artistas que rodearon a Arturo, tomaron de los europeos, más precisamente de Max Bill, el nombre de "Arte Concreto", el cual podría describirse como "...esencialmente antiabstracto. Su fundamento es la exaltación de los elementos objetivos del arte a través de una conciencia estética depurada y vigilante. No apela a lo abstracto ni a lo ficticio (...) Quiere ser mirado como un hecho o un objeto."
Los principios básicos que sostuvieron los concretos podrían resumirse en los siguientes postulados:
  • El objeto del Arte es crear un lenguaje universal.
  • La obra debe estar formada y concebida por el espíritu antes de su ejecución.
  • No debe recibir nada de los elementos formales de la naturaleza, ni de los sentidos, ni de la sensibilidad.
  • El cuadro debe estar construido enteramente con elementos plásticos puros y con el rigor del método científico, dándole al contorno de la tela un rol activo.
  • La construcción del cuadro, así como de sus elementos debe ser simple y controlable visualmente.
  • La claridad de la obra debe ser absoluta.
Los distintos artistas que se agruparon en torno al Arte Concreto, tuvieron sus diferencias, pero la raíz que los había motivado a reunirse en una primera instancia, se mantuvo inalterable en el transcurso de las dos décadas que abarcó su desarrollo y concreción.
Luego de Arturo, el punto de partida lo marcaron las dos exposiciones que se realizaron en 1945, ambas en espacios particulares; la primera fue presentada por el Grupo Arte Concreto-Invención y se llevó a cabo en la casa del Dr. Pichón-Rivière; la segunda fue exhibida por el Movimiento Arte Concreto-Invención en la casa de la ex estudiante de fotografía de la Bauhaus, Grete Stern. En las dos muestras hubo manifestaciones de obras de artes plásticas, así como también poesía, música y danza.
Tanto los miembros de la Asociación Arte Concreto-Invención como el Movimiento Madí terminaron disgregándose, algunos de sus miembros se radicaron en el extranjero, otros permanecieron en el país, unos pocos nunca volvieron a realizar obras plásticas.




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