Aristóteles fue discípulo de Platón, quien lo llegó a considerar "la inteligencia de la Academia"; luego de la muerte del maestro, Aristóteles contrapuso toda su teoría con la que había aprendido y volvió a unir los mundos separados por Platón.
La gran propuesta que realizó Aristóteles fue dejar de huir de la realidad y en cambio controlarla. De Sica en Ladrones de bicicletas, no mejora ni embellece la obra, sino que plantea una situación casi real que se estaba viviendo en Italia luego de la 2º Guerra Mundial.
Para que el impacto fuera mayor (la situación registrada de la manera más verosímil), no utilizó actores profesionales sino simplemente obreros o sujetos desempleados, los cuales abundaban, como se ve en el film. Los tiempos utilizados son otros y las tomas mucho más largas de lo que es actualmente "natural" (acostumbrados muchos de los televidentes al ritmo que imponen las películas estadounidenses). La velocidad de los sucesos es diferente, propia del neo-realismo que estaba en su esplendor en Italia, así como las reacciones generales.
Cada secuencia, cada parte de la película intentó reflejar la "realidad" (lo que sucedía en ese momento en Italia, en el caso de la película, o lo que sucede ante una cámara en cualquier parte del mundo), aunque si hay que ser sinceros, ninguna "realidad" puede ser tomada por una cámara en su totalidad, puesto que si bien lo que filma una cámara es "real", sólo es una fracción del total. Desde el momento en que se selecciona, se prepara y se decide, un film por muy realista que halla sido concebido, deja de ser una representación de la realidad para pasar a ser parte de la visión particular y subjetiva del director.
No nos engañemos a nosotros mismos pensando que lo que vemos en una pantalla es la realidad pura, sino simplemente lo que alguien decide que es conveniente que creamos como real. La concepción aristotélica de la realidad, fue pensada por el filósofo para que fuera vivida por cada sujeto, no para que se la enseñaran otros.
Desde el momento en que existen la edición, los arreglos, las luces y hasta el mismo director, es que sabemos que no podemos estar ante la "realidad". El cine en definitiva, podríamos llegar a la conclusión de que muestra una "realidad" alterna a la que cada una de las personas vive diariamente. Podemos creerlo, nadie nos lo impide, cuando entramos a un cine o alquilamos una película, decidimos creer por cierta cantidad de minutos que el mundo que estamos viendo es "real", plausible y realizable; pero cuando vemos los títulos, sabemos que ese paréntesis a la vida que habíamos abierto debe ser cerrado y nosotros comprendemos que la "realidad" está fuera de esa sala, esperándonos para que la vivamos y no para que nos sea contada.
En el texto "Aristóteles y los ladrones de bicicletas" del libro 100 años de Filosofía. Una introducción a la filosofía a través del análisis de películas de Julio Cabrera, se afirma que al filósofo le hubiese gustado mucho el cine, puede que esta aseveración sea bastante inexacta en ciertos sentidos, pues el mismo Aristóteles sostenía que para pensar hay que poder estar ocioso, ¿habría utilizado su momento de ocio para ir a ver una película?, espero que no demasiadas, pues de ser así se habría perdido la humanidad más de un texto inmortal.
La gran propuesta que realizó Aristóteles fue dejar de huir de la realidad y en cambio controlarla. De Sica en Ladrones de bicicletas, no mejora ni embellece la obra, sino que plantea una situación casi real que se estaba viviendo en Italia luego de la 2º Guerra Mundial.
Para que el impacto fuera mayor (la situación registrada de la manera más verosímil), no utilizó actores profesionales sino simplemente obreros o sujetos desempleados, los cuales abundaban, como se ve en el film. Los tiempos utilizados son otros y las tomas mucho más largas de lo que es actualmente "natural" (acostumbrados muchos de los televidentes al ritmo que imponen las películas estadounidenses). La velocidad de los sucesos es diferente, propia del neo-realismo que estaba en su esplendor en Italia, así como las reacciones generales.
Cada secuencia, cada parte de la película intentó reflejar la "realidad" (lo que sucedía en ese momento en Italia, en el caso de la película, o lo que sucede ante una cámara en cualquier parte del mundo), aunque si hay que ser sinceros, ninguna "realidad" puede ser tomada por una cámara en su totalidad, puesto que si bien lo que filma una cámara es "real", sólo es una fracción del total. Desde el momento en que se selecciona, se prepara y se decide, un film por muy realista que halla sido concebido, deja de ser una representación de la realidad para pasar a ser parte de la visión particular y subjetiva del director.
No nos engañemos a nosotros mismos pensando que lo que vemos en una pantalla es la realidad pura, sino simplemente lo que alguien decide que es conveniente que creamos como real. La concepción aristotélica de la realidad, fue pensada por el filósofo para que fuera vivida por cada sujeto, no para que se la enseñaran otros.
Desde el momento en que existen la edición, los arreglos, las luces y hasta el mismo director, es que sabemos que no podemos estar ante la "realidad". El cine en definitiva, podríamos llegar a la conclusión de que muestra una "realidad" alterna a la que cada una de las personas vive diariamente. Podemos creerlo, nadie nos lo impide, cuando entramos a un cine o alquilamos una película, decidimos creer por cierta cantidad de minutos que el mundo que estamos viendo es "real", plausible y realizable; pero cuando vemos los títulos, sabemos que ese paréntesis a la vida que habíamos abierto debe ser cerrado y nosotros comprendemos que la "realidad" está fuera de esa sala, esperándonos para que la vivamos y no para que nos sea contada.
En el texto "Aristóteles y los ladrones de bicicletas" del libro 100 años de Filosofía. Una introducción a la filosofía a través del análisis de películas de Julio Cabrera, se afirma que al filósofo le hubiese gustado mucho el cine, puede que esta aseveración sea bastante inexacta en ciertos sentidos, pues el mismo Aristóteles sostenía que para pensar hay que poder estar ocioso, ¿habría utilizado su momento de ocio para ir a ver una película?, espero que no demasiadas, pues de ser así se habría perdido la humanidad más de un texto inmortal.
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